¿Cómo cuidar de la salud de un gato?

Los gatos suelen ser animales de compañía exigentes que necesitan determinadas rutinas de cuidado para mantenerse completamente sanos.

Aunque ya incluyen el aseo personal como parte de su rutina diaria, hay otros elementos que debes considerar para que se sientan cuidados y felices.

Vamos a revisar los aspectos más importantes acerca de cómo cuidar a un gato:

Nutrición

Siempre de calidad y adecuada a las fases que atraviesan en su vida. Los gatos jóvenes requieren una alimentación distinta a la de los gatos adultos, enfocada en promover su adecuado desarrollo y crecimiento; además, suelen alimentarse más veces al día. El gato es considerado adulto a partir del primer año, y por lo general necesita menos calorías para prevenir el sobrepeso y otras opciones de alimento que se adecuen a esta nueva etapa.

En el caso de los gatos adultos y los gatitos, la mejor opción es entrenarlos para que se acostumbren a mezclar la comida seca con la húmeda (latas o sobres). La comida húmeda de buena calidad tiene un porcentaje más alto de agua (cerca del 80%, lo que significa una hidratación adecuada) y una mayor cantidad de proteínas magras. La alimentación húmeda también les brinda otros beneficios, como la variedad (una combinación diversa de ingredientes) y el fomento de su curiosidad sensorial (recetas con texturas para todos los gustos).

Hidratación

Limpia, idealmente en bebederos de acero inoxidable o aluminio y en abundancia. En el verano, sitúa múltiples bebederos de estas características en diferentes zonas de tu hogar para que tu gato siempre tenga agua disponible si desea tomar.

Conservación adecuada del arenero

Consigue un arenero que se ajuste a sus dimensiones, especialmente cuando tu gato haya llegado a su etapa adulta. Ponlo en un lugar sereno, que no esté cerca de donde se alimenta, se bebe y se descansa. Con el apoyo de una pala, quita sus excrementos diarios y reemplaza la arena cada semana.

Limpia el arenero con un producto desinfectante que sea lo más neutro y no tóxico posible para evitar que quede algún rastro que pueda incomodar a tu gato. Utiliza estos trabajos para asegurarte de que el aspecto de las heces de tu gato no presenta ninguna alteración por la que tengas que inquietarte.

Garras y uñas

Desde que es pequeño, acostúmbralo a limarse las uñas en un rascador. Esta es la mejor solución para evitar que lo haga en cortinas, sofás y muebles. Incorpora la rutina de cortarse las uñas en este aspecto. Sin duda, puede ser una tarea estresante y complicada para tu gato y para ti, pero en las tiendas de mascotas puedes encontrar tijeras que son seguras y que evitarán que puedas dañar alguno de sus nervios. Si te sientes muy presionado, utiliza un viaje al veterinario para que te explique cómo realizar el corte de uñas en las condiciones más propicias para los dos. Presta especial atención a las almohadillas de las patas, especialmente en la época de verano, cuando pueden estar expuestas a quemaduras por entrar en contacto con superficies demasiado calientes.

Practícalo a través del juego

No es imprescindible que le adquieras un parque de juegos enorme. Puedes hacerle elementos que lo motiven a jugar e interactuar contigo utilizando imaginación y algunos remedios caseros, como cajas de cartón con diferentes niveles, pelotas de trapo o juguetes de tipo ratitas que estimularán sus instintos naturales de caza.

El cepillado de los dientes

Es absolutamente esencial si tienes un gato con pelo largo o de longitud media. Encuentra el momento en el que parezca más tranquilo y predispuesto a interactuar contigo, y aprovecha para hacer del cepillado un hábito regular.

En tiendas dedicadas a animales de compañía, hallarás la mejor alternativa de cepillo que se ajuste a las características de tu gato, con el objetivo principal de eliminar el exceso de pelo muerto y así evitar que se formen nudos o bolas de pelo en su estómago.

Visitas recurrentes al veterinario

No pierdas de vista que los gatos, al igual que los perros, requieren tener su cartilla de vacunas actualizada y someterse a procesos de desparacitación (tanto interna como externa). Los veterinarios generalmente se benefician de estas visitas para examinar a tu gato completamente, revisando sus dientes, oídos, piel, pelo y ojos. También evalúan si hay cualquier tipo de masas.

Esta faceta de tipo preventivo contribuirá a que tu gato tenga una salud excepcional y te confirmará que está muy bien cuidado.

Cuidar a un gato implica atender aspectos esenciales como su alimentación, hidratación, higiene, juego y salud preventiva. Con una rutina adecuada y mucho cariño, podrás asegurar su bienestar, fortalecer su calidad de vida y mantenerlo sano y feliz por muchos años.

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