Para un gusto dominical… unas donas glaseadas

Para un gusto dominical… unas donas glaseadas

Cuando era un niño y mis compañeros de clase traían cajas de donas glaseadas al estilo Krispy Kreme a la escuela, literalmente se me hacía agua la boca al puro estilo de Homero Simpson.

Sin embargo, esas bocanadas azucaradas de grasa y aire no tenían nada que ver con las densas y deliciosas donas de pastel que adoraba y por cierto, se veían y eran tan suaves que de hecho me costaba creer que estuvieran fritas, por ser precisamente donas.

¿Cómo pudo salir de un caldero de aceite burbujeante este anillo desgrasado con su migaja suave y deliciosa?

Afortunadamente queridos amigos míos: ahora lo he visto con mis propios ojos y puedo decir que así es.

Recientemente, resolví dejar de lado un temor permanente a freír alimentos en casa.

Mi madre recién casada prendió fuego a la cocina. Sí, precisamente tuvo un lamentable accidente al hacer estas donas antes de que yo naciera, pero la historia tiene un lugar de privilegio en mi psique y ante este suceso ahí quede pasmado.

Una vez con mi miedo conquistado, mezclé un montón de pasta para donas glaseadas que previamente había preparado siguiendo la vieja receta de mi madre que, aunque no lo puedas creer, se conservó aún después del lamentable accidente.

En sí, no se ve prometedor en su estado crudo, pero tan pronto como deslizas un disco delgado de la masa adhesiva en el aceite caliente desarrolla ampollas marrones en la parte superior, entre otros signos de transformación.

Cuando le das la vuelta a esa dona a la mitad de la cocción, su gloriosa panza marrón confirma que de hecho estás haciendo una dona perfecta en tu propia cocina.

Minutos más tarde, se sienta en la rejilla de enfriamiento, ligeramente vidriado y aparentemente inocente donde comienza el proceso de desgrasamiento, por lo que ahí se irá quedando esa grasa aceitosa asentándose en un platón.

Aunque esperaba que la fritura fuera la parte más difícil de este proceso, un termómetro lo hizo tan simple como puede ser.

¡Si tan solo mi madre, la niña-novia hubiese tenido una!

No, este fue precisamente el momento en que juré mentalmente ¨creo que no podré hacer donas nuevamente¨, por lo que me animé por fin a manejar la masa súper pegajosa, mojando y mojando mi cuchillo en harina.

Y el momento en que me di cuenta de que iba a romper mi voto fue cuando mi esposo suspiró y dijo: ¨Esta es la mejor dona que he probado… hermosa palabra que me llegó hasta el corazón.

¡Esta es la mejor dona que he probado! ¿Puedo llevar una dotación al trabajo?¨.

Con esto en mente… es perfectamente pensable que las donas para eventos colocadas en bellas bandejas serán bienvenida con un entusiasmo verdaderamente gratificante, si tus amigos y parientes son personas normales.

Además, sería una forma especialmente asombrosa de celebrar cualquier tipo de evento, especialmente si hay involucrados humanitos pequeños.

Lo que sí es bueno hacer hincapié, es que este tipo de recetas no son recomendables hacerlas en departamentos pequeños o mal ventilados.

El espacio de cocina olerá a ¨grasa¨ y ante un accidente, no tendrás mucho espacio de movimiento. Recuerda tener mucho cuidado porque… hay que tenerle respeto al aceite

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