La ferreteria

La ferreteria

Es temporada de vacaciones y no tengo nada que hacer, lo que usualmente hago es encontrar  un empleo de verano o algo en lo que entretenerme, si me pagan muchísimo mejor así puedo tener mi dinero y no depender tanto de mis papás.

En esta ocasión había una ferretería cerca de mi casa que solicitaba ayudante, seguro me faltaba muchísima experiencia pero conocía al dueño de vista además si la estaban pidiendo quería pensar que estaban dispuestos a darla, yo quería distraerme y aprender.

Entre al local, era viejo y olía a metal y plástico, me gusta mucho el olor además las ferreterías la mayoría de veces no solo venden herramientas venden cosas pequeñas como dados de plástico o argollas para llaveros, cada una es diferente y ofrece diferentes cosas.

De las sombras el señor salió era un hombre joven que tenía canas en el cabello, le dije que venía por el trabajo y le conté mi situación yo ya he dicho muchas veces ese discurso “Soy de bachillerato, quiero un trabajo por el verano, llego temprano, le echo ganas y quiero aprender” la mayoría de veces funciona y esta no fue la excepción.

Se quedó en silencio unos segundos y dijo:

  • Creo que tienes la edad de mi hija y si quieres aprender aquí podrás aprender mucho

Supongo notó mi emoción en la cara que él también sonrió. Me dio indicaciones de presentarme al otro día, yo estaba emocionada porque no iba a estar todo el día encerrada y tendría dinero para comprarme golosinas… entre otras cosas.

Llegué súper puntual a la hora que me citaron, tuve que esperar unos quince minutos cuando llegó corriendo el señor a abrir el local, todavía sin recuperar el aliento abrió el candado, me dio un pequeño recorrido por la tienda y parecía un laberinto, me enseño lo que había en la vitrina, en los armarios, colgados en el techo, lo que había en la bodega, las cajitas con cosas de plástico, los tipos de flejes entre otras cosas.

Como tres horas después decidió que era tiempo de ponernos en el mostrador para atender clientes, mientras eso pasaba me explicaba la diferencia de algunas tuercas de cobre y para que se usaban. Nuestra explicación fue interrumpida por un niño que lo había mandado su mamá, le dio un papel perteneciente a una nota pequeña y arrugada.

Tomé el papel y era una lista de cosas que se requerían, se notaba que el niño era tímido pero no creí que lo fuera tanto debido a que había ido a la ferretería él solo.

Entre ambos fuimos reuniendo los elementos pero yo todavía tenía problemas para ubicarlos, era obvio porque era mi primer día y no era una experta conocedora. El señor era amable y paciente, nos tardamos alrededor de 20 minutos incluyendo explicaciones para juntar el pedido.

Cuando lo terminamos lo metí a una bolsa de plástico mientras hacía la cuenta, lo cual no fue problema porque mi cálculo mental es bastante veloz, el niño me dio un billete, le di el cambio y se fue.

Ese trabajo fue muy divertido y relajado, aprendí mucho de herramientas y ahora puedo diferencias todo tipo de mangueras y tuercas. Por desgracia tuve que regresar a la escuela y no pude mantener el empleo sin embargo visito el local cada que puedo.

Consulta: YouTube, APLEMSA, Diario de México

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